Según la Organización Mundial de la Salud, «la osteopatía (también llamada medicina osteopática) se basa en el contacto manual para el diagnóstico y el tratamiento. Respeta la relación del cuerpo, la mente y el espíritu en la salud y la enfermedad; hace hincapié en la integridad estructural y funcional del cuerpo y en la tendencia intrínseca de éste a la autocuración. «
«Los osteópatas utilizan una amplia variedad de técnicas manuales terapéuticas para mejorar la función fisiológica y/o mantener la homeostasis alterada por una disfunción somática (estructura corporal), es decir, una función alterada o deficiente de los componentes relacionados del sistema somático; las estructuras esqueléticas, artrodiales y miofasciales; y los elementos vasculares, linfáticos y neurales relacionados.»
Se calcula que entre el 5% y el 10% de la población recurre a la osteopatía para mantener una buena salud. Muchos otros seguramente han oído hablar de ella pero nunca han probado una sesión de osteopatía. Quizás no han recibido la información adecuada y/o correcta, no saben qué esperar o simplemente piensan que en su caso el osteópata no podrá ayudarles.
Un componente esencial de la práctica de la osteopatía es la terapia manual osteopática, denominada habitualmente tratamiento osteopático manipulativo (OMT), que hace referencia a una serie de técnicas manipulativas que pueden combinarse con otros tratamientos o consejos, por ejemplo sobre dieta, actividad física y postura, o asesoramiento.
Entonces, ¿qué debes esperar de una sesión de osteopatía?
Intentaré explicarlo con el ejemplo del dolor lumbar, la dolencia más común por la que la gente acude a un osteópata.
Cuando un/a paciente llega a la consulta con un primer o nuevo episodio de lumbalgia, primero le hago el historial o anamnesis y el examen clínico. La anamnesis consiste en una serie de preguntas y durante el examen clínico se realizan varios tipos de pruebas.
Por ejemplo, quiero saber cuándo y cómo empezó el dolor, cómo se comporta, qué tipo de dolor es, dónde se localiza el dolor, y haré pruebas para ver si los discos o los nervios están afectados, etc. También me interesan los hábitos y rutinas diarias del paciente, su trabajo y aficiones, su estado emocional, etc. Cuanta más información tenga, mejor podré acotar el posible diagnóstico.
El objetivo de esta primera parte es averiguar QUÉ está pasando, cuál es la estructura generadora de dolor y proporcionar al paciente el diagnóstico más probable. Esto es muy importante porque me ayudará a decidir si puedo continuar y tratar a mi paciente o si debo remitirlo primero a un especialista para que lo examine más a fondo, por ejemplo, si espero una posible patología subyacente como la artritis reumatoide o un problema nervioso grave en caso de una hernia discal. Todo es cuestión de SEGURIDAD.
Por suerte, en más del 85% de los casos se trata de un problema mecánico-inflamatorio y podemos continuar la sesión.

Así que, una vez que sé lo que está pasando y que es seguro proceder, quiero averiguar POR QUÉ está doliendo. Entonces empezaré el examen osteopático. Comprobaré si hay hinchazón en la zona del dolor, si hay cambios en los tejidos, el tono muscular, la movilidad y la elasticidad de las articulaciones vertebrales de toda la columna vertebral, no sólo de la zona lumbar.
También miraré las extremidades inferiores y la columna cervical superior y la mandíbula, importantes para la regulación postural. Revisaré los órganos abdominales por su relación neurológica y mecánica con la columna lumbar. Tendré en cuenta el diafragma por su papel en la postura y como estabilizador de la columna lumbar. Comprobaré todas las posibles influencias (mecánicas, neurológicas, vasculares, metabólicas y psicológicas) que puedan contribuir al dolor lumbar del paciente.
En todos los pacientes encontraremos restricciones y disfunciones más importantes que otras, a las que llamamos lesiones primarias, y por ahí empezamos nuestro tratamiento en la primera sesión de osteopatía. Son los principales culpables de que el cuerpo del paciente ya no pueda adaptarse a las fuerzas externas e internas que actúan sobre él. La eliminación de esas restricciones hará que el cuerpo sea más resistente y le ayudará a recuperar su salud.
Utilizamos una variedad de técnicas, siempre adaptadas a las necesidades y preferencias del paciente, que incluyen la manipulación y movilización de las articulaciones, las técnicas de tejidos blandos y miofasciales, las técnicas de energía muscular, las técnicas de liberación posicional y otras.
Dependiendo de la situación y las necesidades del paciente, el tratamiento osteopático manual se complementará con ejercicios, técnicas de autotratamiento, técnicas de reducción del estrés o referencia a otro especialista sanitario, como una nutricionista, por ejemplo.
Dependiendo de la gravedad del episodio, serán necesarias entre una y tres sesiones, aunque esto es muy individual.
Si no estás familiarizado con la osteopatía, espero que esto te dé una idea de lo que puedes esperar de una sesión. No dudes en ponerte en contacto conmigo si todavía no estás seguro de si la osteopatía podría significar algo para ti. Puedes enviarme un correo electrónico explicando brevemente tu situación y me pondré en contacto contigo lo antes posible.
Te deseo lo mejor,
Tom